Se abre el telón. Una pantalla hace visionar un vídeo recordatorio de toda la historia anterior, según las fases pasadas y sus imágenes filmadas. Gran folletín, por cierto. La cosa va de boda en esta ocasión. Por fin se casa el hijo de Doña Pura, con su novia embarazada. Osvaldo muy atento siempre prepara todo. Perlita salta protestona para desvelar su embarazo del señorito. Entonces cambian los papeles de novias. De repente el patrón levanta de su coma, cae y deja una última nota a todos en la hacienda. El asunto se enreda todavía más, hasta que acaba la parodia de manera muy simpática y acertada. Muchos aplausos del público. No han estado mal los cuplés, con un sentido futbolístico y cadista. “No te olvides de traerme una telenovela”, dice el estribillo que todos corean a la vez de ellos. Acaba el asunto con el ajuste de los papeles. Nuevos señores. Merecido aplauso. Tal como ha ido su actuación, el nivel general ha bajado un poco. Creo que los premios en esta modalidad, según mi sincera opinión, ya están claro. Haber llegado a la final ha sido un enorme logro para este cuarteto. Morera puede ser el vencedor.